Descubren extrañas fosas lunares con temperaturas cómodas donde astronautas podrían sobrevivir

Un equipo científicos lunares financiados por la NASA, y dirigido por investigadores planetarios de la UCLA, creen haber descubierto los lugares más cálidos de la Luna: lugares sombreados dentro de fosas que siempre rondan unos cómodos 17 grado Celsius.

Las fosas, hallados utilizando datos de la nave espacial Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA y modelos informáticos, constituirían campamentos base más seguros y térmicamente estables para la exploración lunar y la habitabilidad a largo plazo que el resto de la superficie lunar, que se calienta a 127 °C durante el día –que dura unos 15 días terrestres–, y desciende a 173 °C bajo cero por la noche.

200 santuarios subterráneos

Además de la temperatura, estos 200 santuarios subterráneos también podrían proteger a los astronautas de los peligros del viento solar, los micrometeoritos y los rayos cósmicos. Algunas de esas fosas pueden conducir a cuevas igualmente cálidas.

«Sobrevivir a la noche lunar es increíblemente difícil porque requiere mucha energía, pero estar en estas fosas y cuevas elimina casi por completo ese requisito», dijo a Live Science Tyler Horvath, estudiante de doctorado en ciencias planetarias de la UCLA, que dirigió la nueva investigación, publicada recientemente en la revista Geophysical Research Letters.

Horvath procesó los datos de Diviner –una cámara térmica– para averiguar si la temperatura dentro de las fosas divergía de las de la superficie. El equipo cree que el saliente de la sombra es responsable de la temperatura estable, limitando el calor que se produce durante el día e impidiendo que el calor se irradie por la noche.

¿Un buen lugar para una base? Los científicos predicen que algunas fosas lunares dan lugar a tubos de lava como el que se ve aquí en el Parque Nacional de los Volcanes de Hawai. La Luna tiene túneles similares, que quedan tras los flujos de lava fundida bajo la superficie.

La investigación se centró en una depresión aproximadamente cilíndrica de 100 metros de profundidad, de la longitud y la anchura de un campo de fútbol, en una zona de la Luna conocida como Mare Tranquillitatis.

Indicios de una gran cueva

Las fosas lunares, o tubos de lava, fueron descubiertas en 2009 por el Lunar Reconnaissance Obiter y la nave espacial japonesa Kaguya, y desde entonces, los científicos se preguntan si conducen a cuevas que podrían ser exploradas o utilizadas como refugios.

Alrededor de 16 de las más de 200 fosas son probablemente tubos de lava colapsados, reveló Horvath. Según reporta Universe Today, se crean cuando la parte superior de una corriente de roca fundida se solidifica y la lava del interior se escurre, dejando un tubo hueco de roca.

Dos de las fosas más prominentes tienen salientes visibles que conducen claramente a algún tipo de cueva o vacío, y hay fuertes indicios de que el saliente de otra puede conducir también a una gran cueva.

Humanos volverían a las cuevas

«Las fosas lunares son una característica fascinante de la superficie lunar», dijo el científico del proyecto LRO, Noah Petro, del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland. «Saber que crean un ambiente térmico estable nos ayuda a pintar una imagen de estas características lunares únicas y la perspectiva de explorarlas algún día», agregó.

«Los humanos evolucionaron viviendo en cuevas, y a las cuevas podríamos volver cuando vivamos en la Luna», dijo, por su parte, David Paige, un coautor del artículo que dirige el Experimento Radiómetro Lunar Diviner a bordo de LRO que hizo las mediciones de temperatura utilizadas en el estudio.

La Cámara del Orbitador de Reconocimiento Lunar de la NASA ha tomado imágenes de la fosa de Marius Hills tres veces, cada una de ellas con una iluminación muy diferente. El panel central, con el Sol en lo alto, ofrece a los científicos una gran vista del suelo de la fosa de Marius Hills. La fosa de Marius tiene unos 34 metros de profundidad y 65 por 90 metros de ancho.

Desafío en el Mare Tranquillitatis

A pesar de lo prometedor de estas fosas como hábitat o estación de investigación, según los científicos, queda un reto más por resolver. Si esta fosa en particular se utilizara para este propósito, probablemente habría un problema de calor justo dentro de la fosa. La parte del suelo de la fosa que está expuesta al sol y que no está protegida por el voladizo alcanza temperaturas diurnas cercanas a los 150 °C, lo que es incluso más caliente que la superficie de la Luna.

«Como la fosa de Tranquillitatis es la más cercana al ecuador lunar, el suelo iluminado al mediodía es probablemente el lugar más caliente de toda la Luna», dijo Horvath.

Sin embargo, los investigadores creen que con la invención de equipos de calefacción y refrigeración este problema podría ser resuelto. Además, afirman que la construcción de bases en las partes sombreadas de estas fosas permite a los científicos centrarse en otros retos, como el cultivo de alimentos, el suministro de oxígeno para los astronautas, la obtención de recursos para los experimentos y la ampliación de la base.