Festival Academia Internacional de Música Portillo: una instancia de creación musical y formación integral

Este lunes termina el Festival Academia Internacional de Música Portillo, durante una semana 52 músicos jóvenes provenientes de países de América Latina, Estados Unidos y Austria estuvieron desde el sábado 14 en el Hotel Ski Portillo compartiendo en una semana con un intenso itinerario de ensayos y conciertos de música.

Desde 2019, el Festival Academia Internacional de Música Portillo es dirigido por la destacada directora de orquesta y violinista, Alejandra Urrutia. Una instancia de formación única en Chile, que le permite a músicos de distintos países compartir y enfocarse durante una semana plenamente en el desarrollo musical.

«Estoy tremendamente contenta de que podemos hacer este festival de nuevo de manera presencial y en lo personal creo que es un festival único porque se concentra en toda la parte holística de lo que es un músico no solamente en la parte musical sino que también ponemos atención a la conciencia física, al liderazgo, al coaching que yo siento que son herramientas esenciales para los músicos y líderes de estos tiempos», expresó Alejandra Urrutia a El Mostrador.

En invierno el Hotel Ski Portillo, recibe a deportistas que disfrutan de la nieve pero en verano llegan los músicos también con extensas jornadas de entrenamiento. Los jóvenes inician el día temprano con clases de yoga a cargo del profesor Juan Pablo Jara y luego comienzan los ensayos en cuartetos y quintetos con distintos profesores especialistas en sus áreas.

«Este festival es bastante bueno, me gusta porque una cosa es el paisaje y otro que tiene de importante es la cantidad de música que se hace todo el día, es agotador pero es súper enriquecedor a la vez, trabajar con los distintos profesores de vientos», comentó el flautista chileno Sebastián Rodriguez.

Canción de la Tierra Gustav Malher

Sebastián ya había sido seleccionado en el Festival Portillo pero decidió participar nuevamente por la experiencia de conocer músicos nuevos y reencontrarse con otros compañeros.

«Hay desafíos para cada cosa en mi caso es reencontrarse con gente nueva, en mi grupo, por ejemplo, somos cuatro compañeros colombianos entonces esto me permite conocerlos, saber escuchar y entenderlos musicalmente y lograr una amalgama entre nuestras ideas musicales y las de los profes», explicó el flautista.

Minutos antes de la cena, Sebastián saluda a Luis Querales, fagotista venezolano que toca en la Orquesta Sinfónica de San Juan en Argentina, si bien ellos no tocan en el mismo quinteto habían compartido antes.

«A mi me parece que este festival en particular tiene algo que a mi me gusta mucho, primero es el entorno y segundo el enfoque, que es la tranquilidad que tiene uno como persona, no es como ‘hay que explotarlo tocando tocando y tocando’, te dejan espacio para que uno respire», sostiene.

Una opinión similar compartió la violinista mexicana, Viridiana Hernández.

«Los chilenos son muy afortunados de tener este programa y más aún con esta seriedad que no es una es una seriedad tóxica, no es una seriedad que te lastima sino que es un compromiso de crear por crear y por el amor que le tenemos a lo que hacemos», afirmó Hernández, quien participa por tercera vez en el festival.

En el hotel se escuchan violines, flautas, oboes, cellos y otros instrumentos en los salones, el gimnasio, en los pasillos y también en las piezas. Las montañas y la Laguna del Inca son el paisaje que acompaña a los músicos durante los ensayos y los conciertos.

Una novedad de la edición de este año es que después de dos ediciones virtuales pudieron volver a la presencialidad y además seleccionaron a jóvenes músicos no solo de América Latina sino que de el mundo. La violinista austriaca, Leonie Raß, expresó que «esta es una experiencia completamente diferente y es una gran manera de conocer mejor a la gente».

«Me han servido mucho las clases de yoga y coaching, son una experiencia nueva para mi pero aún así muy instructivas», agregó.

En ese sentido, la creadora y directora del festival sostuvo que «la idea de la Academia es que los jóvenes se sientan cómodos tocando, yo soy músico entonces se lo que significa estar parado en el escenario tocando y ponerte nerviosa».

«Uno no siempre va a lidiar con eso pero cómo tu enfrentas esa situación es lo que te puede cambiar la vida. Entonces la idea de este festival es que les damos las herramientas a los músicos para que se sientan cómodos y que sea un espacio en los que ellos se sientan seguros, cuidados y por otra parte que haya una competencia sana», agregó.

Durante la formación los músicos se preparan para dos eventos que se realizarán el 23 y 24 de enero en el Teatro Municipal, en donde tocarán la Canción de la Tierra de Gustav Malher, acompañados por el tenor Javier Wibel y el barítono Patricio Sabaté, dirigidos por Alejandra Urrutia.

Urrutia explicó que este año la elección de la sinfonía no es aleatoria si no que tiene que ver con lo

«Este año estamos dando mucho énfasis al cambio climático y a la naturaleza. Esta canción se llama La canción de la Tierra entonces lo que queremos es que los jóvenes tengan la oportunidad y se sientan conscientes del medio ambiente», finalizó.

Las entradas están a la venta en la página del teatro.

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