«Honrar al padre», un ejercicio contra la marea del olvido

“Honrar al padre” publicada por Editorial Cuarto Propio este 2022, es la última obra del escritor Bruno Serrano. Es una novela que en gran parte una larga crónica autobiográfica. No conozco los detalles de la vida del autor, pero si fueran los que se describen en la obra, sería “una vida de novelas” como se dice.

La historia comienza en la década del sesenta, con un joven lleno de ideales, motivado por los aires de revolución que corren en América latina y la figura de Che Guevara como el gran ícono movilizador, el gran ejemplo para una buena parte de la juventud de la época y termina en pleno siglo XXI con más de cuarenta años transcurridos en los que pasaron muchas cosas.

El protagonista abandonará sus estudios de arte y el olor a trementina para seguir los pasos de Che, viaja hasta Bolivia, después se integra al MIR, pasa a formar parte del GAP, conoce a Allende, lo ve de cerca, aprende de él durante esos años que comienzan con la elección en el año 70. Allende se transforma; de alguna manera; en un padre para esos jóvenes. Un padre que los seguirá observando.

Llega el 11 de Septiembre, combate el Golpe en las calles céntricas y se transforma en un miembro de la resistencia contra la dictadura. Conoceremos una serie de acciones llevadas a cabo durante esos años: la resistencia en Neltume; la recuperación de la primera bandera que estaba en el Museo Histórico Nacional; sus escapes y reingresos a Chile; el rescate de un prisionero de las garras de la CNI; y por supuesto los nombres de una serie de compañeros de ruta caídos durante la dictadura y las huellas imborrables de la DINA y al CNI.

Me quedo un momento con el episodio de la primera bandera que hoy nuevamente luce en el Museo Histórico Nacional. En el libro la acción transcurre en el mismo museo, pero cuando estaba situado en el edificio de la Biblioteca Nacional hasta comienzo de la década de los ochenta. Yo solía pasear por el museo a mediados de la década del setenta. Después de la escuela nos íbamos con un amigo a recorrer las calles céntricas y muchas veces terminábamos recorriendo el museo. Por unos pocos años no me topé con lo que se cuenta en el libro. Una vez que toman la bandera arrancan en auto y se detienen por un instante en la calle Ayllavilú, la misma calle donde vive el detective Heredia de Ramón Díaz Eterovic.

Luego con la vuelta de la democracia solo confirma que la derrota toma otro rostro, pero sigue siendo derrota. No hay justicia ni castigo para los culpables. Es en ese punto donde el protagonista asume una misión y la crónica se transforma en una novela en la que el protagonista tiene una misión, una misión que está en su memoria desde el Golpe de Estado y que se trata de vengar la muerte de Allende, para ello utilizará sus viejos recursos de combatiente hasta dar con su objetivo.

“Honrar al padre” es un obra triste en la que combina la épica personal con la historia de un pueblo; los sueños colectivos; el socialismo como utopía y la estrepitosa caída de un proyecto vía sedición. El joven se ha transformado en un hombre mayor lleno de experiencias y pérdidas; y va dando cuenta de los cambios de la sociedad que al parecer abandonó esos sueños sesenteros y se dejó llevar por los cantos de sirena del neoliberalismo. Él resiste como otros tantos, pero en su mirada solo hay desazón; y creo que también existe gratitud por haberse topado en el camino con personajes que si supieron honrar su palabras.

“Honrar al padre” es un texto que aporta en la reconstrucción de ese pedazo de la historia reciente de Chile, visto a través de los ojos de un combatiente de la resistencia y que no reniega de su pasado.