Premio Nacional de Ciencias advierte sobre salud mental de los jóvenes: «No sólo lo están pasando mal, sino que la sociedad se está resintiendo»

En el Salón de Honor de la Casa Central de la Universidad de Chile se dieron cita autoridades universitarias, académicos, académicas y estudiantes, para participar del lanzamiento de la Comisión de Salud Mental y Convivencia perteneciente al Consejo de Rectores (CRUCH), instancia que reúne a especialistas en la materia y rectores/as de instituciones de educación superior, informó la Casa de Bello.

Participaron de la cita el vicepresidente ejecutivo del CRUCH, rector de la Universidad de Tarapacá, Emilio Rodríguez (remoto); la rectora de la Universidad de Chile, Rosa Devés; la rectora de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE), Elisa Araya; Ignacio Sánchez, rector de la Universidad Católica de Chile; María Angélica Bosh, Secretaria General del CRUCH; Pamela Díaz-Romero, directora de Bienestar y Desarrollo Estudiantil de la Universidad de Chile, Rosa María Olave, académica de la Universidad Alberto Hurtado e integrante de la comisión, entre otras y otros invitados.

La actividad contó con la charla del Premio Nacional de Ciencias Aplicadas y Tecnológicas 2022, Ricardo Araya, quien en su intervención se refirió a la salud mental de estudiantes universitarios/as, señalando que es prioritario dar atención en este ámbito.

Situación de los jóvenes

En cuanto a la nueva Comisión de Salud Mental y Convivencia perteneciente al Consejo de Rectores, señaló que “esta iniciativa es de gran importancia”. Agregó que “todo lo que se haga por los jóvenes es de gran relevancia” y que “el futuro está en las manos de los jóvenes”, de modo que “lo que podemos hacer es colaborar en que sean personas más plenas y que aporten a una sociedad que sea mejor que la que nosotros les entregamos”.

“La salud mental está muy estrechamente relacionada con lo que está pasando en la sociedad, a diferencia de muchas enfermedades de la salud física. Lo mental es muy sensible a lo que pasa en la sociedad. Y hoy en día están pasando muchas cosas para la gente joven”, aseguró.

“El tema de salud mental en los jóvenes está candente, no sólo porque ellos lo están pasando mal, sino que la sociedad se está resintiendo porque ellos están mal, y eso se puede medir en sus estudios, en sus trabajos, en cómo se relacionan con otras personas”, acotó el especialista.

Durante su intervención, el académico planteó que, “un porcentaje importante de los jóvenes van a tener un trastorno importante, con un alto riesgo. Tenemos que tener un compromiso ético de hacer algo con los jóvenes que lo requieran”. Además, dijo que “se puede organizar un sistema que permita sacar adelante esto”, haciendo alusión a la iniciativa levantada por el CRUCH.

“No sabemos lo suficiente, tenemos que ampliar nuestro conocimiento de los problemas de los jóvenes, aprender a escuchar también (…) hay que desarrollar mejores estrategias de detección y programas más atractivos, que llamen a la participación de los jóvenes”, así como “desarrollar intervenciones con participación de los jóvenes”, explicitó como desafío.

En relación a los programas, recomendó comenzar con programas con pocos componentes e ir agregando más progresivamente. Asimismo, señaló la importancia de planificar exhaustivamente cómo se implementará el programa elegido, los recursos necesarios, la difusión, monitorización, evaluación, entre otros aspectos.

Comisión CRUCH de Salud Mental y Convivencia

A través de un diálogo que reunió a las y los rectores de las Universidades Católica, Metropolitana de Ciencias de la Educación y la Universidad de Chile que lideran esta la comisión del CRUCH, se realizó el lanzamiento oficial de dicha instancia.

Uno de los aspectos más relevantes de la comisión es que se trata de una instancia colaborativa, en la que participan representantes de diversas universidades del CRUCH. La comisión está integrada por un grupo de expertas y expertos de 14 universidades, vinculados/as a las áreas de bienestar estudiantil y a las vicerrectorías académicas.

En cuanto a las líneas de trabajo, en una primera etapa se contempla hacer un diagnóstico de las distintas realidades de las universidades del CRUCH para, posteriormente, evaluar cuáles son los temas principales que se requiere abordar.

El vicepresidente ejecutivo del Consejo de Rectores/as y rector de la Universidad de Tarapacá, Emilio Rodríguez señaló que “como Consejo hemos visualizado la importancia de esta temática, debido a que muchos de nuestros jóvenes, también funcionarios y académicos, en el retorno a la presencialidad, después de la pandemia, han evidenciado elementos que pueden ser caracterizados como síntomas de problemas de salud mental”.

Agregó que “esta situación tiene influencia en la convivencia y vida cotidiana en las universidades, por lo que la posibilidad de diagnosticar adecuadamente esta temática, así como proyectar cursos de acción que permitan su solución, son desafíos de la mayor importancia para el CRUCH”.

Por su parte, la rectora de la Universidad de Chile, Rosa Devés dijo que “preocuparnos colectivamente del bienestar de nuestra comunidad, especialmente de nuestros y nuestras estudiantes, es uno de los principales desafíos en la actualidad. El quehacer académico debe fundarse en una comunidad cohesionada, tranquila, motivada y segura. Por ello el estímulo al trabajo bien hecho debe ir asociado al apoyo y al cuidado para que todos y todas puedan desplegar todo su potencial y cumplir con sus funciones con excelencia y compromiso, con el importante cuidado del adecuado balance entre los compromisos universitarios y otras facetas de desarrollo, como lo familiar y social”.

En tanto, la rectora de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, Elisa Araya puntualizó que la creación de la comisión significa “la posibilidad de ponerse a conversar y de ver qué está haciendo cada una de nuestras instituciones en sus respectivas comunidades”.

“Aunque parezca increíble, hay muchas acciones –me gustó la idea del Dr. Araya sobre ‘soluciones integradas y comunitarias’– que quizás hay que empezar a impulsar en nuestras universidades y a tejerlas con las otras, para generar un sistema mucho más coherente. Eso es lo que queremos empezar a compartir y visualizar”, dijo.

En un panel de conversación que se desarrolló durante la actividad, la directora de Bienestar y Desarrollo Estudiantil, Pamela Díaz-Romero, señaló que «uno de los desafíos más grandes en la interacción con la salud mental tiene que ver con el rol de las universidades como factores protectores, es decir, que sean capaces de instalar una cultura de promoción y prevención de la salud. Es un trabajo incipiente, pero nos compromete muchísimo, en el entendido de que la condición de estudiante es transitoria. Tenemos el deber de formar ciudadanos y ciudadanas activas, responsables de su propia salud».

Finalmente, el doctor Araya, reflexionó en torno a la situación que atraviesan otros planteles, señalado que “el sistema educacional –no solo de las universidades– históricamente basado en que tú aprendes las habilidades y después se te evalúa y el empleo de la evaluación, trae consigo estrés (…) las personas tienen diferentes capacidades para manejar esto y no sabemos cuántas son las personas capaces de manejarlo, y quizás puede ser una persona con una capacidad enorme, pero no puede manejar lo otro”.

Experiencia del profesor Ricardo Araya

El psiquiatra e Investigador Senior de Imhay se ha dedicado desde hace 30 años a buscar nuevos tipos de intervenciones en salud mental para diversos grupos en condición de vulnerabilidad. Empezó con las mujeres, en la década de los 90, pero después amplió el foco -actualmente dirige el Centro de Salud Mental Global del King’s College de Londres- y, ahora, uno de sus principales intereses de investigación es la salud mental infantil, adolescente y juvenil.

En 2013, un equipo liderado por el doctor Araya publicó en la revista médica estadounidense JAMA Pediatrics, el ensayo clínico randomizado más grande hecho en América Latina, acerca de una intervención en escolares adolescentes en Chile. En los años siguientes inició colaboración con instituciones de otros países y, en la actualidad, el científico tiene en marcha un estudio para desarrollar un modelo de atención para jóvenes afectados por los conflictos armados en Colombia.

Además, participa en otro proyecto que busca identificar los factores de resiliencia que ayudan a prevenir o tratar depresión y ansiedad en jóvenes en Lima, Buenos Aires y Bogotá; y en Chile -como Investigador Senior del Núcleo Imhay- está impulsando el uso de tecnologías y aplicaciones digitales en diversos tipos de intervenciones, desde juegos para estimular funciones psicológicas básicas en preescolares, hasta herramientas computacionales para prevenir y tratar enfermedades mentales en adolescentes y estudiantes universitarios.