Se refuerzan trabajos para detectar posibles especies invasoras en Antártica

El año 2020, un grupo de científicos realizó un complejo hallazgo en las costas de la península Antártica: la presencia de choritos (Mytilus cf. platensis), una especie que no existe en el continente blanco, los incentivó a estudiar la aparición de organismos invasores que pueden afectar este ecosistema.

El aumento de las temperaturas en el oceáno Austral debido a los efectos del cambio climático y el incremento del tránsito marítimo post-pandemia son variables que facilitarían la llegada de especies marinas foráneas, perturbando el frágil ecosistema polar.

Por ello, los investigadores del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) de la Universidad Austral de Chile (UACh) están trabajando en el registro de especies presentes en la península Antártica, tanto autóctonas e invasoras, con el fin de analizar los cambios que ha sufrido el ambiente en el último tiempo.

En este segundo año de monitoreo, y dentro de la Expedición Científica Antártica 59 (ECA), realizan mediciones de ADN ambiental para generar un registro taxonómico de los organismos presentes en el agua. Además, un convenio entre Consorcio Ciencia2030 y la empresa Patagonia ROV permitirá el sondeo del fondo marino austral gracias a la utilización de un drone submarino.

El instrumento, que  cuenta con ocho motores, cámara incorporada y puede llegar a 100 metros de profundidad, permitirá extraer datos oceanográficos como clorofila, salinidad, temperatura, pH, entre otros parámetros, al interior de bahía Fildes.

“Realizaremos un levantamiento de información sobre la biodiversidad que encontremos a través de las imágenes y esa data la contrastaremos con los datos genéticos para tener otra aproximación de lo que está ocurriendo en el fondo marino”, comentó Leyla Cárdenas, investigadora del Centro IDEAL y decana de la Facultad de Ciencias de la UACh, quien lidera este trabajo.

“Buscamos complementar el trabajo que realizan los buzos científicos, accediendo a lugares de mayor profundidad que significarían un peligro para el ser humano”, comentó Camila Miranda, asistente de investigación de Patagonia ROV, quien tiene el desafío de operar este instrumento en el continente blanco, con una temperatura que oscila entre los 0°C y 2°C durante la temporada estival.

A esto se suma los primeros monitoreos de biofouling en Antártica, organismos que se adhieren a los cascos de los barcos y llegan hasta nuevos ecosistemas, con el riesgo de colonizarlos. En esta oportunidad, dos naves que prestan servicio en la ECA59 fueron analizadas durante noviembre y enero en Puerto Montt y Punta Arenas respectivamente. Aquel trabajo estuvo a cargo de Zambra López, investigadora postdoctorante del Centro IDEAL.

Durante febrero, los barcos serán revisados en Antártica con ayuda del drone submarino, extrayendo muestras de ADN para detectar cambios entre su recorrido desde la Patagonia hasta bahía Fildes y buscar posibles microorganismos invasores.

Sobre este trabajo,  Cárdenas hace hincapié en la necesidad de monitorear las aguas antárticas.

“Cuando encontramos ejemplares de choritos en 2020, existía un tránsito de aproximadamente 70 mil turistas, que se detuvo tras la pandemia. En los últimos meses se ha reanudado la actividad marítima y se está volviendo al ritmo de antes. Esto aumenta la preocupación y la urgencia de realizar el levantamiento de información”, concluyó.

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