Susan Mailer, hija de Norman Mailer, en Puerto de Ideas: «Quiso que sus hijos estuvieran preparados para las tormentas de la vida»

Una exposición sobre su libro «En otro lugar» (Lumen, 2022) realizará este viernes en el marco de Puerto de Ideas de Valparaíso la sicoanalista Susan Mailer, residente en Chile e hija del escritor estadounidense Norman Mailer.

El evento será a las 20:30 horas en el Duoc UC Edificio Cousiño (Errázuriz 1020), donde la profesional conversará con la periodista Carmen Gloria López.

Luego de la muerte de su famoso padre, la hija mayor del autor emprendió el camino de inspeccionar su relación con él, que es también la historia de su desarraigo entre los varios lugares en que vivió luego del divorcio de sus padres y del enorme clan Mailer con sus luces y sombras.

Una visión íntima

Susan Mailer se graduó de Barnard College, Columbia University (Estados Unidos) y posteriormente recibió un máster en Psicología Clínica de la Universidad Nacional Autónoma de Mexico (UNAM). En Chile se formó como psicoanalista.

Es profesora, supervisora y cofundadora de la Asociación Psicoanalítica de Santiago (APSAN). Sus artículos han sido publicados en Latinoamérica y Estados Unidos.

«La idea de escribir ‘En Otro Lugar’ surgió de una charla que di en la Conferencia de 2014 del Norman Mailer Society. Para ella escribí lo que después fue el capítulo ‘Mi papá, el toro y yo’. Mientras lo redactaba me dí cuenta que tenía mucho que decir sobre Norman Mailer como padre y decidí embarcarme en algo más largo que finalmente se convirtió en este libro», cuenta a El Mostrador.

«Mi padre fue un hombre público, un personaje célebre, tanto por lo que escribió como por las numerosas escenas que protagonizó en los medios de comunicación. Escenas generalmente no halagüeñas. También fue una voz importante del siglo XX que estuvo en el centro de mucho de lo que sucedía en Estados Unidos. Quise dar una visión alternativa, más íntima. La de Norman como padre, una faceta poco conocida por el público».

Trayectoria

Norman Mailer (1923-2007) fue periodista, cineasta, actor y uno de los principales narradores norteamericanos del siglo XX. Se crió en el seno de una familia judía en Nueva York y estudió ingeniería en Harvard. Se casó seis veces y tuvo nueve hijos.

Fue soldado en la Segunda Guerra Mundial, base de su célebre libro «The Naked and the Dead» (1948). Trabajó como guionista en Hollywood y fue uno de los fundadores del semanal neoyorquino Village Voice. Además ganó dos premios Pulitzer.

«Un comentario que he recibido una y otra vez de mis lectores es que Norman, para su gran sorpresa, fue un padre presente. A su manera, por supuesto», revela Susan Mailer.

«He conversado con muchos hijos de escritores y todos estamos de acuerdo que el denominador común de nuestros padres es que la escritura fue siempre lo más importante en su vida. Aún así, Norman se hizo tiempo para salir a cenar con nosotros y conversar, además de organizar actividades entretenidas como esquiar, escalar cerros, o boxear con mi hermanos. Nos reuníamos una vez al año en el verano por un mes, sin amigos, para que aprendiéramos a compartir entre nosotros: 9 hermanos de 6 madres. Una tarea nada fácil, pero que dio resultado».

Susan Mailer revela que durante su niñez vio a su padre tres meses al año, todos los años, hasta que entró a la universidad en Nueva York.

«Una vez en Chile mi esposo, mis tres hijos y yo, íbamos a Estados Unidos una vez al año, en el verano del norte, a visitar a los abuelos; mi madre y mi padre. Dos semanas con cada uno. Esas visitas siempre fueron especiales para mi familia y aún conservamos la tradición de ir a ese mismo pueblo donde nos reuníamos cuando estaba vivo mi padre. La última vez que lo vi fue cuando murió en noviembre de 2007. Norman vino a Chile en dos ocasiones, 1986 y 1988».

Como padre

Susan Mailer explica que en su libro quiso mostrar el modo particular de Norman de ser padre, «que, ciertamente no era yendo a los festejos de fin de año del colegio, ni a las reuniones de apoderados».

«Mi padre se preocupó por que fuéramos curiosos, interesados en la cultura, en la literatura. Quería que hiciéramos nuestro mejor esfuerzo en cualquier actividad que nos interesara, y que fuéramos disciplinados. Puedo decir que fue un padre que inspiraba respeto y autoridad».

En su libro, Susan Mailer quiso mostrar esta faceta así como, a pesar de ser un hombre público, con innumerables actividades, «estaba presente para nosotros de diversas maneras, llevándonos a museos, al teatro, y en particular, acompañándonos en nuestros momentos difíciles. También tuvo bastantes desaciertos, especialmente cuando tomaba alcohol. Entonces podía ser verbalmente agresivo además de sumamente irritable».

Respecto a los orígenes de su padre, su hija mayor cuenta que fue criado por una madre, tías y primas que lo adoraban «y él siempre sintió que esto no lo preparó para moverse en un mundo donde la gran mayoría de la gente no te adora».

«Su primer golpe fue cuando ingresó a Harvard y el segundo y más difícil fueron sus años en el ejército como soldado raso durante la Segunda Guerra Mundial», agrega.

«Mi padre quiso que sus hijos estuvieran preparados para las tormentas de la vida, para enfrentarse a un mundo que podía ser hostil. Por esta razón muchas veces nos obligaba a vencer los miedos, a salir de nuestra zona de confort y no siempre con paciencia o de manera cariñosa. Más bien con autoridad y sin espacio para contradecirlo», dice.

¿Qué ha heredado Susan Mailer de su padre?

«Felizmente heredé sus ojos azules. También heredé de ambos padres su disciplina, su empuje y el deseo de explorar lugares no conocidos. Espacios de la mente, de la cultura y del mundo», responde.

En cuanto a la herencia de Norman Mailer para el futuro, ella espera que sus escritos perduren más allá de su mala fama y de los enormes errores que cometió a lo largo de su vida.

«Mi padre fue un hombre complejo, con luces y sombras: admirado, criticado y odiado. Pero, también fue un gran escritor que dejó plasmado en sus libros gran parte de lo que sucedía en su país en el siglo XX. Norman tuvo una visión de la dirección que estaba tomando Estados Unidos, una visión que no ha resultado equivocada», concluye.