Vicepresidente del Senado desestima que proyecto sobre uso de la fuerza sea «un guiño al octubrismo»

El vicepresidente del Senado y senador Francisco Huenchumilla (DC), se refirió al detalle del proyecto que busca delimitar un Reglamento del Uso de la Fuerza, ingresado este lunes a la Cámara de Diputados por el Ejecutivo, con posterioridad a la promulgación de la Ley Naín-Retamal. A su juicio, la iniciativa, «tiene lo elemental para proteger a las personas en un estándar democrático (…) el detalle se podrá discutir».

En declaraciones anteriores, el parlamentario había manifestado la relevancia de que el Ejecutivo ingresara esta iniciativa, porque a su juicio la Ley Naín-Retamal deja “muchos flancos abiertos” respecto del ejercicio del derecho de legítima defensa por parte de efectivos policiales.

Respecto de este nuevo proyecto, el parlamentario señaló que “estamos a la expectativa de poder debatirlo, con sentido de estado, en el Congreso. Pero a primera vista veo un proyecto más bien robusto, el que podremos modificar o mejorar con el acuerdo de los distintos sectores”, planteó.

El detalle

El parlamentario valoró que la iniciativa presentada por el Ejecutivo “en primera instancia está bien elaborada, porque hace lo que no hizo la Ley Naín-Retamal: ponerse en todos los casos y situaciones que pueden darse en la realidad, cuando un policía deba usar la fuerza”, señaló.

En este sentido, el parlamentario valoró que el proyecto “define los tipos de armamento, conceptos jurídicos como el cumplimiento del deber o la legítima defensa, además del concepto el uso de la fuerza y los principios que deberán regirlo, como son los principios de legalidad, necesidad, proporcionalidad, racionalidad y responsabilidad”, destacó el parlamentario.

También el legislador destacó que la iniciativa establece “claramente los deberes que cumplirán los efectivos al momento de tener que usar la fuerza como último recurso, introduciéndose los deberes previos de identificación como efectivos policiales; el deber de advertencia de que utilizarán un arma de fuego; el deber de gradualidad; el deber de reducir al mínimo daños y lesiones; la priorización de proteger a terceros, o el deber de prestar auxilio en caso de tener que usar la fuerza”, detalló.

“Además, es un proyecto que mandata que las instituciones policiales brinden a su personal formación y capacitaciones en estas materias, de manera de asegurarse que el uso de la fuerza, cuando no quede otro remedio, se realizará apegado estrictamente a los principios definidos, y además, con el debido equipamiento, otro punto que la ley busca asegurar”, reforzó el legislador.

“Pisos” sobre derechos humanos

Por otro lado, el senador se refirió al proyecto como “el complemento necesario que debe tener la Ley Naín-Retamal, de manera que ningún sector cuestione que el derecho de los efectivos policiales a defenderse, en casos extremos, se realizará sin respetar los derechos humanos o bajo una lógica del ‘gatillo fácil’, como algunos han temido”, dijo el parlamentario.

En este sentido, el legislador valoró que la iniciativa “explicita pisos sobre derechos humanos, como la prohibición de la tortura y tratos crueles; y clasifica claramente los grados de resistencia o agresión que puedan ejercer los antisociales y cómo actuar frente a eso”.

En este sentido, el parlamentario también valoró que el proyecto de ley regula “materias como el tratamiento a niños y adolescentes, y a personas en situación de vulnerabilidad. En definitiva, todo lo que dijimos que la Ley Naín-Retamal debía contener, o esbozar; y que no lo tuvo, porque legislamos a la rápida”, insistió Huenchumilla.

Finalmente, el legislador envió un mensaje político: “creo que, al contrario de lo que han dicho algunos sectores, esta es una iniciativa que está lejos de ser un retroceso respecto de la Ley Naín-Retamal, o un guiño al octubrismo. Tiene lo elemental para para proteger a las personas en un estándar democrático, en un país moderno, como el que Chile se precia de ser”, planteó.

“El detalle se podrá discutir, porque el Congreso es el espacio para que discutamos, corrijamos, agreguemos o quitemos elementos. Lo que no es correcto es tener una predisposición negativa a los debates. Y más aún, negarse a legislar en materias tan delicadas (…) más allá del calor de la contingencia, por los recientes y lamentables asesinatos de carabineros, puede estar en riesgo la vida de personas, debido a las imprecisiones que dejó la Ley Naín-Retamal”, concluyó.