Xi Jinping lidera a China en un nuevo viaje

Tras 10 años al frente del Partido Comunista de China (PCCh), Xi Jinping, de 69 años, volvió a presentarse como máximo dirigente del Partido y prometió dirigir el país hacia la revitalización nacional a través de una vía china de modernización.

«Debemos tener en cuenta la naturaleza y el propósito del PCCh, así como nuestra propia misión y responsabilidad, y trabajar con diligencia en el cumplimiento de nuestro deber, para demostrar que somos dignos de la gran confianza del Partido y de nuestro pueblo», afirmó Xi el 23 de octubre, mientras conducía a sus colegas al encuentro con la prensa, recién llegado de una sesión plenaria del Partido que lo eligió secretario general del Comité Central del PCCh.

En 2012, después de que fuera elegido como secretario general del Comité Central del PCCh, Xi manifestó que él y sus compañeros conducirían a esforzarse por la revitalización nacional, buscar una vida mejor para el pueblo y abordar los problemas dentro del Partido.

China, bajo su liderazgo durante la última década, ha asistido a cambios históricos, duplicando su economía hasta alcanzar 114 billones de yuanes (16 billones de dólares), erradicando la pobreza absoluta y materializando la prosperidad moderada de los 1.400 millones de habitantes del país.

También fue una década de severos desafíos. La pandemia de Covid-19, la guerra comercial de Estados Unidos y la presión a la baja de la economía plantearon amenazas para el desarrollo de China y probaron la fuerza de Xi y del Partido que encabeza.

Tras lograr transformaciones históricas e iniciar una «nueva era» para el socialismo con peculiaridades chinas, Xi es considerado el timonel capaz de orientar al país para superar las dificultades y buscar su plena modernización.

Hijo de la meseta de Loess

Xi Jinping nació en junio de 1953 en una familia revolucionaria. Su padre, Xi Zhongxun, fue un líder venerado del PCCh. Al describirlo como «alguien que se dedicó incondicionalmente al pueblo chino», Xi afirmó que obtuvo una gran inspiración de su padre y se comprometió a seguir sus pasos.

Con apenas 15 años de edad, como un «jóven educado», Xi partió de Beijing rumbo a la aldea Liangjiahe en la parte árida de la provincia noroccidental de Shaanxi. Xi pasaría siete años en el campo, trabajando y viviendo junto a los campesinos.

Allí se unió al PCCh y luego se convirtió en jefe del Partido de Liangjiahe, dando inicio a su carrera política. Xi recordó que su deseo más sincero en aquel entonces era que los aldeanos «tuvieran carne en sus platos y la tuvieran con frecuencia». Los condujo a cavar pozos, construir diques, hacer terrazas en las colinas y establecer el primer pozo de generación de metano de la provincia.

Xi manifestó que obtuvo su entendimiento de qué significaba la palabra «pueblo» a través de su experiencia en Liangjiahe y reforzó su determinación para servir a la gente, a lo cual se ha adherido durante toda su carrera política.

A finales de la década de los años 70, después de graduarse de la Universidad Tsinghua, Xi trabajó como secretario del ministro de Defensa. En 1982, se ofreció a trabajar en el nivel de base y se trasladó a Zhengding, un distrito empobrecido en la provincia norteña de Hebei.

Su esposa, Peng Liyuan, recordó después que muchos de los compañeros de clase de Xi fueron al extranjero y él pudo haber hecho lo mismo, pero se quedó y eligió un camino más duro: convertirse en un servidor del pueblo.

En sus tres años en Zhengding, donde se desempeñó como jefe adjunto y luego jefe del Partido, Xi montó bicicletas en todas las comunas y equipos de producción del distrito para examinar el trabajo. A veces llegaba cuando los aldeanos estaban cultivando sus campos y se incorporaba a las labores agrícolas.

Luego pasó más de 17 años en la provincia de Fujian y casi cinco años en la de Zhejiang. Desempeñó múltiples papeles en ambas provincias costeras, incluyendo vicealcalde, jefe del Partido de prefectura, gobernador provincial y jefe del Partido provincial. En 2007, trabajó en Shanghai como jefe del Partido antes de ascender al Comité Permanente del Buró Político del Comité Central del PCCh.

Xi mantuvo vínculos estrechos con el pueblo dondequiera que trabajó, incluso después de ser promovido a los máximos puestos del Partido. Asé, ha convertido en una tradición visitar casas de personas comunes en vísperas de cada Fiesta de la Primavera. Su experiencia durante los años tempranos de hambre y trabajo duro en los campos puede ayudar a explicar por qué observa la cocina, el baño y el sótano en las casas de las personas.

En 2013, inició una campaña de «alivio focalizado de la pobreza» y elaboró planes para su implementación. En total, más de 255.000 equipos de trabajo y más de tres millones de cuadros fueron enviados al campo para ayudar a los aldeanos a erradicar la pobreza casa por casa. Unos 100 millones de personas han salido de la pobreza extrema en la última década.

En palabras de Xi, todo lo que ha hecho es fundamentalmente para la mejora de la vida del pueblo. En la última década, la riqueza del pueblo chino aumentó establemente. En 2021, el ingreso disponible per cápita de los chinos alcanzó 35.128 yuanes, un incremento de casi un 80 por ciento respecto a 2012. La tasa de la brecha entre el ingreso urbano y rural se redujo a 2,5:1.

El Partido y el Gobierno tienen buenas calificaciones. Una encuesta de la Universidad Harvard muestra que la satisfacción de los ciudadanos chinos con el Gobierno se ha incrementado en todos los ámbitos, con las autoridades centrales recibiendo el nivel más alto de aprobación de un 93 por ciento.

Por una China fuerte

Xi heredó la misión de lograr la modernidad de China que habían soñado y por la que habían luchado generaciones del pueblo chino.

Hace diez años, cuando ascendió al máximo puesto del Partido, China ya era la segunda economía más grande y el principal fabricante del mundo. Pero la economía enfrentaba una creciente presión a la baja. También era necesario resolver otros temas difíciles, como la corrupción, la contaminación y la brecha de ingresos entre los ricos y los pobres, todo lo cual planteaba graves desafíos para el Partido.

Todos los ojos estaban puestos en él, y es que el pueblo esperaba que trajera cambios reales. Y los cambios debían comenzar desde el propio Partido. Xi dijo que «se necesita un buen herrero para forjar un buen acero», y pidió la autorreforma del Partido y un autogobierno «pleno y riguroso». Desató la mayor campaña anticorrupción en la historia del Partido.

Xi considera que el liderazgo general del Partido es la clave para convertir a China en un gran país socialista moderno. Los observadores señalan que Xi ha jugado un papel clave en la remodelación del PCCh. Liu Jingbei, profesor de la Academia de Liderazgo Ejecutivo de China en Pudong, dijo que Xi revirtió la tendencia de que la dirección del Partido se estaba debilitando y marginando en algunos lugares y departamentos.

Xi ha fomentado el concepto «democracia popular de proceso entero», pidiendo mayores esfuerzos para desarrollar la democracia socialista.

La gobernanza basada en la ley en todos los campos que impulsa es considerada una profunda revolución en la gobernanza. En la última década, la legislatura nacional de China adoptó 70 leyes y revisó otras 238. Muchas de las legislaciones son innovadoras, incluyendo el Código Civil, adoptado en 2020, y la Ley de Inversión Extranjera, adoptada en 2019, que es la ley básica que rige la Inversión Extranjera Directa (IED) en el país y promueve la liberalización y facilitación de alto nivel de la inversión extranjera.

Estos esfuerzos han ayudado a crear condiciones más favorables para el desarrollo. Xi preside personalmente una serie de comisiones centrales para fortalecer el liderazgo del Partido sobre el trabajo económico, así como la reforma y apertura.

Desde la tercera sesión plenaria del XVIII Comité Central del PCCh en 2013, más de 2.000 planes de reforma han sido implementados, abarcando casi todos los aspectos de las empresas económicas, políticas, culturales y sociales, así como la vida cotidiana de las personas.

Xi ha presentado una nueva concepción que promueve un desarrollo innovador, coordinado, verde, abierto e inclusivo para todos. Peter Koenig, ex economista sénior del Banco Mundial, dijo que la nueva concepción del desarrollo es probablemente el núcleo de lo que se ha denominado «Xiconomics».

Bajo su liderazgo, China ha consolidado su posición como la segunda economía más grande del mundo. En la última década, la participación del PIB de China en la economía global creció del 11,3 al 18,5 por ciento. En promedio, la economía china contribuyó con más del 30 por ciento del crecimiento económico mundial en los últimos años.

Haciendo hincapié en un enfoque del desarrollo centrado en las personas, Xi implementó una serie de políticas que brindan beneficios tangibles al pueblo. China ha establecido el sistema de seguridad social más grande del mundo, con 1.040 millones de personas cubiertas por un seguro básico de vejez y el 95 por ciento de la población por un seguro médico básico.

Xi ha puesto la prosperidad común en la agenda. Dijo que este es el requisito esencial del socialismo. El impulso de la prosperidad común llevado adelante tiene como objetivo reducir la brecha entre ricos y pobres, abordar la disparidad regional e industrial y mejorar tanto la vida material como ético-cultural de las personas, logrando así un desarrollo equilibrado y la igualdad social.

En la última década, China ha sido testigo de mejoras holísticas e históricas en la protección del medio ambiente. Xi declaró en una reunión virtual de la ONU que China se esforzaría por alcanzar un máximo de emisiones de dióxido de carbono antes de 2030 y lograr la neutralidad de carbono antes de 2060. Dio instrucciones para imponer una prohibición de pesca de diez años en el río Yangtse.

Cada afluente en China ahora también tiene un jefe de río, a cargo de su protección ecológica. Especies en peligro de extinción como los pandas, los antílopes tibetanos y los leopardos de las nieves han regresado luego de estar al borde de la extinción gracias a la mejora de los esfuerzos de conservación.

Dirigió a la nación a participar en una lucha sin precedentes contra la contaminación, en particular la contaminación del aire, el agua y el suelo. Años de esfuerzos tenaces dieron sus frutos. Un informe del Instituto de Política Energética de la Universidad de Chicago señaló que la densidad de partículas dañinas en el aire en China cayó un 40 por ciento entre 2013 y 2020. Si se mantiene, esto agregaría alrededor de dos años a la esperanza de vida promedio de los ciudadanos chinos, de acuerdo con el informe.

Xi coloca la innovación en ciencia y tecnología en el centro del desarrollo nacional general y emitió un llamado para construir una mayor fuerza científica y tecnológica. Visitó sitios de lanzamiento de satélites, laboratorios de chips y talleres de trenes de alta velocidad para informarse acerca de los últimos desarrollos de ciencia y tecnología. «No se puede pedir, comprar o rogar por tecnologías centrales en campos clave a otros países. Deben mantenerse firmemente en nuestras propias manos», recalcó Xi.

La clasificación de China en el Índice de Innovación Global, publicado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, ha subido del puesto 34 en 2012 al puesto 11 en 2022.

Xi tiene estrechos vínculos con el ejército y conoce bien sus operaciones. Inició la trascendental reforma militar, con el fin de transformar el Ejército Popular de Liberación (EPL) en unas fuerzas armadas de clase mundial. Durante la última década, China presentó dos portaaviones de fabricación propia. Se encargó el avión de combate furtivo de quinta generación, J-20. El país también tomó la delantera en la investigación de armas hipersónicas.

Los medios de comunicación también describen a Xi como el líder que está haciendo fuerte a China. Señalan así que ha dado solución a un gran número de problemas que llevaban mucho tiempo sin resolverse y ha conseguido muchos logros de gran importancia para el futuro.

En octubre de 2017, el pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo con peculiaridades chinas de la nueva era se estableció oficialmente como un principio rector en el XIX Congreso Nacional del PCCh. Este pensamiento fue consagrado en los Estatutos del PCCh y la Constitución de China.

David Ferguson, quien editó la traducción al inglés de cuatro volúmenes del texto «Xi Jinping: La gobernanza de China», apuntó que el alivio de la pobreza, la Franja y la Ruta y la limpieza ambiental encajan en el pensamiento de Xi y encajan en el nivel de base donde las ideas se convierten en acción, impulsando cambios históricos durante la última década.

En 2016, la posición central de Xi en el Comité Central del Partido y en todo el Partido se estableció en la sexta sesión plenaria del XVIII Comité Central del PCCh.

«Para mí, esto significa responsabilidad», afirmó Xi, comprometiéndose a dedicar todo su tiempo y energía al trabajo para poder estar a la altura de la confianza que el Partido y el pueblo depositan en él.

En 2021, la tercera resolución histórica del Partido dice que la posición central de Xi y el papel rector del pensamiento de Xi son de importancia decisiva para impulsar el proceso histórico de revitalización nacional.

Un hombre fuerte con un corazón tierno

Xi cuenta con un sólido historial como gestor de crisis. Curtido en la batalla durante años de lidiar con situaciones difíciles, tiene la experiencia, el coraje y la tenacidad necesarios para superar las pruebas y desafíos que enfrenta China en la actualidad.

Durante su trabajo en las regiones costeras de Fujian, Zhejiang y Shanghai, Xi dirigió los esfuerzos locales de respuesta ante multiples tifones de gran intensidad. En esos momentos, pasó casi todas las noches supervisando la evacuación a fin de minimizar las bajas y pérdidas.

Durante su mandato como vicepresidente de China, Xi supervisó los preparativos para los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Beijing 2008, que se llevaron a cabo bajo una tremenda presión en un año eclipsado por el devastador terremoto de Wenchuan y los disturbios en Lhasa. Sin embargo, los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 son recordados como uno de los mejores Juegos Olímpicos de la historia. Cerca de 14 años más tarde, bajo el liderazgo de Xi, a pesar de la epidemia de Covid-19 y el llamado «boicot diplomático» de algunos países occidentales, China ofreció al mundo una Olimpiada de Invierno simplificada, segura y maravillosa.

Xi considera que China enfrenta más desafíos e incertidumbres en la nueva era. «Debemos prepararnos para una gran lucha con muchas nuevas características históricas», indicó.

En respuesta a la difícil situación en Hong Kong, Xi introdujo un paquete de medidas con el fin de garantizar que el Gobierno central ejerza plena jurisdicción sobre Hong Kong y que la ciudad sea gobernada por patriotas.

Xi se reunió con Ma Ying-jeou en Singapur en 2015, lo que marcó la primera reunión de líderes de ambos lados del estrecho de Taiwan desde 1949. Después de que el Partido Progresista Democrático asumiera el cargo en Taiwan en 2016, las relaciones a través del Estrecho se deterioraron. Xi ha propuesto una serie de medidas, incluida la solución de «dos sistemas» a la cuestión de Taiwan, para «mantener la iniciativa y la capacidad de dirigir las relaciones a través del Estrecho».

En agosto de 2022, haciendo caso omiso de la severa advertencia de China, la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, siguió adelante con su visita a Taiwan, causando una escalada de tensiones a través del estrecho de Taiwan. El EPL llevó a cabo ejercicios conjuntos de entrenamiento de combate de una escala sin precedentes alrededor de la isla, disuadiendo efectivamente a las fuerzas separatistas de la «independencia de Taiwan» y la interferencia extranjera.

Xi comparó la respuesta de China a la epidemia de Covid-19 con la de una guerra. Bajo su mando, China lideró el mundo para controlar la pandemia y reiniciar el trabajo y la producción. Después de que el severo brote en Wuhan y Hubei fuera controlado, Xi lideró a China en la implementación de una política dinámica de cero Covid para mantener las tasas de infección y mortalidad a un nivel extremadamente bajo en China a causa de la enfermedad.

En vista de la enorme población de China, las consecuencias serían inimaginables si el país adoptara políticas de prevención y control como la «inmunidad del rebaño» o de no intervención, destacó Xi.

El manejo de las relaciones entre China y Estados Unidos ha sido una de las prioridades de Xi en la última década. Cuando Estados Unidos lanzó su guerra comercial contra China, Xi diseñó una estrategia basada en que China no quería una guerra comercial, pero no tenía miedo a una y, de ser necesario, la combatiría.

En sus reuniones con el entonces presidente estadounidense, Donald Trump, y el actual presidente del país norteamericano, Joe Biden, Xi ha destacado que China y Estados Unidos no deberían caer en la llamada trampa de los conflictos y las confrontaciones, y que la cooperación es la mejor opción para ambos países.

Además de ser un hombre fuerte que enfrenta desafíos y crisis, Xi también tiene un lado tierno. Escribió una carta de respuesta al pueblo estadounidense, incluyendo los jóvenes estudiantes. En la misiva, plasmó su esperanza de que los estudiantes se convirtieran en jóvenes embajadores de la amistad entre los pueblos de China y Estados Unidos.

Xi está abierto a diversas opiniones e incluso críticas. Durante su mandato como jefe del Partido a nivel de distrito, recibió una carta de un joven que criticó la labor de la localidad en el impulso de la producción de bienes comerciales. En lugar de ofenderse por las críticas, vio el talento del joven y decidió enviar a representantes a entrevistarlo para encontrarle un trabajo potencial. Como máximo líder del Partido, Xi también ha hecho hincapié en que las críticas y las objeciones están permitidas en las discusiones dentro del Partido y en el proceso de toma de decisiones.

A Xi le gusta entablar amistad con intelectuales, escritores y artistas. Cuando era funcionario de un distrito en Hebei, disfrutó de muchas conversaciones inspiradoras con el escritor Jia Dashan. A veces, ambos se reunían en el despacho de Xi y hablaban hasta bien entrada la noche, descubriendo luego que habían quedado confinados en el recinto.

Xi es un fanático de los deportes. Le gustan el fútbol, el hockey sobre hielo, el boxeo y la natación. A menudo se toma tiempo para nadar en su apretada agenda. Usa los deportes para aprender cómo lidiar con los desafíos. Al igual que los atletas se enfocan en la cooperación durante los grandes partidos de fútbol, debemos centrarnos más en la cooperación que en las habilidades individuales, dijo una vez Xi a cuadros encargados del trabajo económico.

Esforzándose por un mundo mejor

De joven, Xi ya estaba fascinado por la rica diversidad del mundo. En la zona rural de Shaanxi, devoraba los clásicos literarios del mundo, como Fausto y las obras de William Shakespeare. Leyó El Capital tres veces; sus reflexiones sobre la obra llenaron 18 cuadernos. «El marxismo, aunque es amplio y profundo, puede resumirse en una frase: la búsqueda de la emancipación de la humanidad», observó más tarde.

Sus primeras reflexiones sobre el mundo y la humanidad han contribuido a «una comunidad de destino de la humanidad», una visión que Xi planteó en 2013.

«La humanidad, al vivir en la misma aldea global en la misma era donde se encuentran la historia y la realidad, ha surgido cada vez más como una comunidad de destino común en la que cada uno tiene en sí mismo un poco de los demás», señaló.

En 1985, Xi, entonces un funcionario de nivel de distrito, viajó como parte de una delegación china a Estados Unidos en una visita de investigación agrícola. Se alojó en una casa de familia en el área rural de Iowa, durmiendo en la habitación del hijo de su familia anfitriona, quien en ese momento estaba en la universidad. La habitación estaba decorada con novedades como figuras de acción de «Star Trek».

Al recordar este viaje a Estados Unidos hace casi tres décadas, Xi dijo que los pueblos chino y estadounidense tienen muchas cosas en común y pueden convertirse en buenos amigos y socios para una cooperación de beneficio mutuo.

Xi ha visitado Estados Unidos en ocho ocasiones. Fue el primer líder chino que presenció un partido de la NBA en un estadio estadounidense. Cuando visitó Cuba, hizo una visita especial al rompeolas en Cojímar donde Hemingway escribió «El viejo y el mar», y pasó por el bar que el autor frecuentaba para pedir un mojito.

Xi y el presidente ruso, Vladimir Putin, han sostenido alrededor de 40 reuniones desde 2013, trazando el rumbo de los lazos bilaterales. El comercio bilateral ha aumentado de 88.100 millones de dólares en 2012 a 146.800 millones de dólares en 2021. Ambos países han cooperado en importantes proyectos energéticos, como la ruta oriental del gasoducto China-Rusia. También han puesto en marcha la colaboración en áreas fronterizas como la Estación Internacional de Investigación Lunar.

Xi aboga por la creación de un nuevo modelo de relaciones entre grandes países. «Uno no puede vivir en el siglo XXI con el pensamiento anticuado de la época de la Guerra Fría y del juego de suma cero», manifestó Xi.

Xi aprecia las amistades de China con otros países en vías de desarrollo. En reuniones con líderes africanos ha anunciado una serie de iniciativas de cooperación pragmática. Xi ha urgido a los países del grupo BRICS y a otras economías emergentes a buscar la apertura y la innovación.

Afirmó que China es un «león pacífico, amable y civilizado», y un «grandote», pero no «Mefistófeles». «Todos los países son bienvenidos a bordo del tren rápido del desarrollo de China».

Según Xi, China ha sido siempre un constructor de la paz mundial. «Solo cuando todos apreciamos y defendemos la paz y nunca olvidamos las dolorosas lecciones de la guerra, puede haber esperanza de paz», dijo.

Desde la pandemia de Covid-19, Xi ha llevado a cabo una intensa «diplomacia en la nube». En 2021, realizó más de 100 actividades diplomáticas mediante teléfono, carta o enlace de vídeo. China ha enviado suministros antivirus a más de 150 países, y sus vacunas de producción nacional -un bien público global, como prometió Xi- llegaron a muchos lugares alrededor del mundo.

Un bien público global aún mayor es la Iniciativa de la Franja y la Ruta propuesta por Xi. Cerca de tres cuartas partes de los países del mundo han firmado documentos de cooperación con China para construir conjuntamente la Franja y la Ruta.

Xi es considerado una figura clave para impulsar ciertas iniciativas y medidas en aras de hacer frente a los problemas mundiales, incluido el cambio climático.

«Si no hubiera sido por la iniciativa del presidente Xi Jinping, no tendríamos el Acuerdo de París. Ni siquiera ahora», reconoció Ban Ki-moon, ex secretario general de la ONU.

Xi subrayó que China tiene la capacidad y la responsabilidad de desempeñar un papel más importante en los asuntos mundiales.

China tiene una magnífica oportunidad de asumir el liderazgo en cuanto a la creación de un futuro compartido, afirmó el sociólogo británico Martin Albrow. «No se trata de un liderazgo en un sentido militar. Es un liderazgo en un sentido moral y de valores».

Nuevo modelo de civilización

«Nuestra comprensión del tiempo se mide en siglos o milenios», afirmó Xi.

Xi extrae fuerza de la historia y de la excelente cultura tradicional china para gobernar el país y dirigirlo hacia la modernización.

Como un ávido lector de libros de historia desde temprana edad, Xi aconsejó a los funcionarios que tengan una «perspectiva histórica» al pensar y tomar decisiones. Además, elogió la excelente cultura tradicional china como «la raíz y el alma» de la nación.

Xi ha subrayado la confianza que se debe tener en cuatro esferas: el camino, la teoría, el sistema y la cultura del socialismo con peculiaridades chinas. De las cuatro, la confianza hacia la propia cultura es una forma de autoconfianza más amplia, más profunda y más fundamental, apuntó.

«China no sólo es un estado nacional, sino también un estado altamente civilizado. Y si usted no entiende eso, no creo que usted entienda algo sobre China», afirmó el experto y comentarista político británico, Martin Jacques.

Por eso está llevando a  su país a un camino único hacia la modernización, el cual, según los comentaristas, está creando un nuevo modelo para la civilización humana.

Para el 2035, China habrá logrado básicamente su modernización. Será la primera vez en la historia de la humanidad que una población entera de más de 1.000 millones de personas logre la modernización en su conjunto.

Para entonces, el producto interior bruto per cápita de China alcanzará el de los países moderadamente desarrollados y el tamaño de la población de ingresos medios del país asiático se ampliará considerablemente. China será un líder global en el ámbito de la innovación y sus emisiones de dióxido de carbono descenderán de forma constante tras llegar al nivel máximo. El sistema de ferrocarriles de alta velocidad de China, ya el más grande del mundo, casi duplicará la longitud total que tiene en la actualidad.

Los progresos de China en la modernización no sólo son una fuente de orgullo para los chinos, sino que también aportan una opción para otros países que deseen acelerar su desarrollo y, al mismo tiempo, preservar su independencia.

La historia sobre el éxito de China también es una historia de revitalización del socialismo. Más de 500 años después de su nacimiento, el socialismo ha sobrevivido, ha logrado su prosperidad a pesar de los reveses y las voces de oposición, y ha sido revitalizado por el Partido Comunista de China en la nueva era.

Un nuevo viaje ha comenzado. Xi buscará lograr la revitalización de la nación china, tomando un camino único hacia la modernización, y a continuar luchando por un futuro compartido para la humanidad.

«El viaje que tenemos por delante es largo y arduo, pero con pasos decididos, llegaremos a nuestro destino», dijo Xi.